Perdí el hilo
Perdí el hilo, bailé el tango de tu tanga.
domingo, 1 de mayo de 2016
Las nubes de su cabeza
En sus pómulos se puede observar ese tono rojizo al ver que nuestras miradas se cruzan. Cuando lo miro y no se da cuenta, veo las nubes de su cabeza, cómo se pierde por ese mundo que tanto le gusta, cómo piensa en lo que quiere cambiar. Su cuello se tensa cuando se ríe, parece que quieran escapar sus cuerdas vocales. Sus brazos se tensan cuando le rozo y mueve la cabeza como un perrito cuando lo acaricio. Ríe levantando las cejas cuando digo algo gracioso pero puede ponerse serio en segundos si me ve preocupada. Me observa fijamente y cuando lo miro entiendo por lo que está pasando. La quiere, me quiere, nos queremos... Evita hablar de ella cuando está conmigo. Se olvida de ella cuando está conmigo. Sus manos grandes envuelven mi mano, me arrastran a un mundo mejor, me llevan a volar a un lugar donde nunca había estado. Se da la vuelta y me sonríe esperando que me fíe de él. Lo hago. Me dejo llevar. Y me conduce hacia un sitio desconocido, hacia su alma, me abre su corazón y me explica sus sentimientos, me invita a pasar y comprenderle. Esas nubes siguen allí, esperando atormentar a otro, enseñarle que lo que tiene no es lo que le gustaría tener. Malditas nubes, ¿por qué no dejan todo como está? Sólo nos confunden.
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