Buscando en mí
Perdí el hilo
Perdí el hilo, bailé el tango de tu tanga.
sábado, 28 de mayo de 2016
¿Cómo te atreves a volver a darle vida a lo que estaba muerto?
Le odio. Le odio porque me hace quererlo. Porque me ha bastado verlo un segundo para volver a sentir toda la fauna dentro de mi estómago. Porque con sólo una sonrisa consiga sonrojarme (y derretirme). Porque me hace sentir débil y a la vez fuerte: no puedo olvidarle pero me ayuda a seguir. Estaba bien sin pensar en ti, sin volverme loca buscándote por todas partes. ¿Acaso tienes derecho de hacerme esto? ¿Después de todo crees que puedes aparecer como si nada para alterarlo todo? Soy adicta a ti y creo que acabo de sufrir delirium tremens por ti.
viernes, 20 de mayo de 2016
Lo que quiero
Yo no quiero un superhéroe. No quiero ser una princesita en apuros que necesita un hombre que la rescate. Una chica que se asuste por los bichos y salga corriendo buscando dónde esconderse. Tampoco quiero ser más baja y débil que otras personas. Quiero valerme por mí misma. No quiero que me digan: "bueno no está mal" o "que lo haga él mejor". No quiero ser la mejor en todo pero sí en algo y voy a conseguirlo. Detesto sacar peores puntuaciones que los demás... ¿Seré muy competitiva? Bueno, tampoco es malo, me ayudará a superarme.
No quiero que digan que me tiene que gustar el rosa por ser chica o que estaría más guapa si me maquillara. Detesto ver cómo algunos hombres tratan mal a las mujeres y éstas lo toleran. Lo que más odio es que me subestimen pero también me gusta demostrarles lo que valgo. Quiero que me digan que valgo mucho pero nunca me quedo satisfecha a no ser que saque un 10 o sea la mejor. Necesito serlo.
domingo, 1 de mayo de 2016
Las nubes de su cabeza
En sus pómulos se puede observar ese tono rojizo al ver que nuestras miradas se cruzan. Cuando lo miro y no se da cuenta, veo las nubes de su cabeza, cómo se pierde por ese mundo que tanto le gusta, cómo piensa en lo que quiere cambiar. Su cuello se tensa cuando se ríe, parece que quieran escapar sus cuerdas vocales. Sus brazos se tensan cuando le rozo y mueve la cabeza como un perrito cuando lo acaricio. Ríe levantando las cejas cuando digo algo gracioso pero puede ponerse serio en segundos si me ve preocupada. Me observa fijamente y cuando lo miro entiendo por lo que está pasando. La quiere, me quiere, nos queremos... Evita hablar de ella cuando está conmigo. Se olvida de ella cuando está conmigo. Sus manos grandes envuelven mi mano, me arrastran a un mundo mejor, me llevan a volar a un lugar donde nunca había estado. Se da la vuelta y me sonríe esperando que me fíe de él. Lo hago. Me dejo llevar. Y me conduce hacia un sitio desconocido, hacia su alma, me abre su corazón y me explica sus sentimientos, me invita a pasar y comprenderle. Esas nubes siguen allí, esperando atormentar a otro, enseñarle que lo que tiene no es lo que le gustaría tener. Malditas nubes, ¿por qué no dejan todo como está? Sólo nos confunden.
Despedida
Para cuando mires atrás
me habré ido
con mil lágrimas en los ojos
y el corazón partido
No me busques más
pues ya no quiero verte
porque después de tantas veces
se me ha olvidado cómo quererte
He intentado besarte
aún sabiendo lo que hiciste
pero estoy cansada de ser esa idiota
a la que el corazón partiste
Siento no haberme dado cuenta antes
de que eres un estúpido sin corazón,
de que te quería tanto
que me olvidé de mi razón
Ahora quiero verte sufrir
y llorar como yo lo hice
que te sangren los ojos
al ver que me perdiste
[In(oportuna]idad)
Siempre he sido muy inoportuna. Siempre he tenido la suerte de que en el peor momento he conocido a la mejor persona. Siempre acabamos siendo nada por la situación en la que vivimos. Nunca nos damos una oportunidad.
Continuamente me ha pasado, con mis grandes amores, que han llegado o bien cuando ellos tenían pareja, o cuando la tenía yo, o incluso teniéndola los dos. ¿El destino se ríe de mí? Puede ser. Primero fue Gena, él tenía novia y yo no me quise meter de por medio. Luego volvió cuando yo tenía novio y él no. Más tarde me gustaron algunos chicos que habían tenido algo con alguna de mis amigas y tampoco pudo ser. Y ahora esto. Simplemente si nos hubiéramos conocido 2 meses antes todo habría sido diferente. Dos meses y no te comería entero. Pero yo nunca me rindo así que le deseo muchísima suerte a ella porque todavía no conoces mis encantos.
Hasta ahora he intentado mantenerme un poco al margen para no meterme en tu relación y te he estado evitando pero se acaba de encender un chip en mí que creo que te va a gustar mucho. Espero que esta vez sea oportuna.
martes, 26 de abril de 2016
Días de la semana.
I. Tú eres un lunes. Te levantas la primera y llegas antes que cualquiera. Eres equilibrada pero a la vez te mueres de ganas por contar lo que ha pasado el finde. Eres de estudiar mucho, de proponerte hacer deporte, dieta... Eres un jodido lunes. A pesar de que lo eres por muchas razones, no te gusta empezar a hacer nada por ti misma; necesitas ayuda, apoyo.
G. J de jodido martes. Un día un poco irrelevante. Aunque todos acaban siendo importantes. Tú, soso, que no se espera nada de ti, pobre martes. Pero aún así a veces te da sorpresas, puede llegar a ser un día divertido. Estos días pueden ser los mejores porque no esperas tanto de ellos. Pero para recibir algo a cambio necesitas darle lo que quiere, aunque eso te haga rebajarte. Y es que martes es muy caprichoso y orgulloso.
N. Un grandísimo miércoles. Porque estás siempre en medio, metiéndote en todo. Eres tan cotilla que tienes que ser un miércoles. Además me recuerdas a Miércoles, la niña esta que da miedo, porque eres muy oscura y con ideas retorcidas. Aún así, a te puedes portar bien y ayudar a los demás aunque luego nos la claves por la espalda. A ti no te trago y en eso te diferencias con este día.
E. Sin ninguna duda, eres un jueves. Te gusta ser el centro de atención y aunque se salía los viernes y sábados te las ingeniaste para tener tu momento y que todo el mundo te hiciera caso. Un jueves porque intentas apartarme de lo que te gusta. Pero a la vez te quiero mucho, me has demostrado muchas cosas y eres un jueves universitario. Una fiesta constante con su música y todo. Eres una discoteca con la música más fuerte de toda la calle para que pasen ahí, en la que hay panfletos que dicen que a ti te ha pasado algo, y a las demás también les ha pasado, pero tú lo difundes, y tiene que saberlo la gente para que te haga caso.
J. Mi pequeño (no tanto) viernes. Eres este día de la semana porque me gusta estar contigo y cuando estamos juntos me siento relajada y a gusto. Los viernes deben ser así, para reír y confiar, y que te digan cosas bonitas, que quieres escuchar. Para sentirte libre y con todo un finde por delante para pensar. Un vierbes que me trae esperanzas y me lleva de viaje al mundo de mi imaginación. Que me gusta que me envuelva y me masajee llevándome a ningún lado. Que empieza con nerviosismo y euforia pero se va relajando hasta estar cómodo. Que le gusta conocerte. Un viernes para descansar con tus amigos. Mi viernes.
L. Sábado sabadete. Fiesta, hiperactividad y muchas risas aunque a veces hay que estudiar. Y otras ir a ver a otras personas. Un sábado repleto de cervezas e imitaciones de voces estúpidas pero al mismo tiempo muy divertidas. Sábado también para descansar y para comer. Pero sobre todo para confiar en tu amiga y poder contarle lo que quieras sabiendo que no va a salir de ahí. Sábado para estar a gusto con una persona a la que quieres y admiras. Tiene gracia que a pesar de que eres un sábado no haya pasado ninguno a tu lado.
P. Llega el plácido domingo. La relajación, el silencio, el momento de relajarse y ver una película. Pero también puede ser un domingo dándote un paseo por ahí y reírte, desconectar. Un bonito domingo, pequeño y hecho para dormir, relajarte. A veces puede sorprenderte con su astucia y mirada pícara. A la que defendería del miércoles por encima de todo. Por la que siento compasión y empatía. A la que se le coge cariño y no por lo que dice, sino por lo que hace.
Soy de esas que piensan que es mejor no hacer la cama porque siempre está por deshacer.
Apaguen móviles, abróchense los cinturones y coloquen el asiento en vertical. Así empieza esta historia. ¿Qué hago? Es todo tan raro. Exámenes sin ti. Sin verte. Y estoy bien. Y coj él. Estoy tan bien. No lo entiendo. No sé qué quiero. Espero que cambies porque sino olvídame. Necesito una persona que se ría de lo que digo o que al menos me escuche y me llame loca. Quiero que me salude nada más verme y que sea cariñoso. Todo lo contrario a ti. A no ser que te haya echado un polvo, así sí que estás contento. Y es un comportamiento que odio. Ya te dije una vez que pensaba que estabas conmigo por eso y me aseguraste que no pero no sé... No creo que sea bueno que tu pareja piense eso de ti. A veces te quiero pero muchas otras te odio. Ya pueden encender los móviles.
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