Perdí el hilo
Perdí el hilo, bailé el tango de tu tanga.
martes, 26 de abril de 2016
Días de la semana.
I. Tú eres un lunes. Te levantas la primera y llegas antes que cualquiera. Eres equilibrada pero a la vez te mueres de ganas por contar lo que ha pasado el finde. Eres de estudiar mucho, de proponerte hacer deporte, dieta... Eres un jodido lunes. A pesar de que lo eres por muchas razones, no te gusta empezar a hacer nada por ti misma; necesitas ayuda, apoyo.
G. J de jodido martes. Un día un poco irrelevante. Aunque todos acaban siendo importantes. Tú, soso, que no se espera nada de ti, pobre martes. Pero aún así a veces te da sorpresas, puede llegar a ser un día divertido. Estos días pueden ser los mejores porque no esperas tanto de ellos. Pero para recibir algo a cambio necesitas darle lo que quiere, aunque eso te haga rebajarte. Y es que martes es muy caprichoso y orgulloso.
N. Un grandísimo miércoles. Porque estás siempre en medio, metiéndote en todo. Eres tan cotilla que tienes que ser un miércoles. Además me recuerdas a Miércoles, la niña esta que da miedo, porque eres muy oscura y con ideas retorcidas. Aún así, a te puedes portar bien y ayudar a los demás aunque luego nos la claves por la espalda. A ti no te trago y en eso te diferencias con este día.
E. Sin ninguna duda, eres un jueves. Te gusta ser el centro de atención y aunque se salía los viernes y sábados te las ingeniaste para tener tu momento y que todo el mundo te hiciera caso. Un jueves porque intentas apartarme de lo que te gusta. Pero a la vez te quiero mucho, me has demostrado muchas cosas y eres un jueves universitario. Una fiesta constante con su música y todo. Eres una discoteca con la música más fuerte de toda la calle para que pasen ahí, en la que hay panfletos que dicen que a ti te ha pasado algo, y a las demás también les ha pasado, pero tú lo difundes, y tiene que saberlo la gente para que te haga caso.
J. Mi pequeño (no tanto) viernes. Eres este día de la semana porque me gusta estar contigo y cuando estamos juntos me siento relajada y a gusto. Los viernes deben ser así, para reír y confiar, y que te digan cosas bonitas, que quieres escuchar. Para sentirte libre y con todo un finde por delante para pensar. Un vierbes que me trae esperanzas y me lleva de viaje al mundo de mi imaginación. Que me gusta que me envuelva y me masajee llevándome a ningún lado. Que empieza con nerviosismo y euforia pero se va relajando hasta estar cómodo. Que le gusta conocerte. Un viernes para descansar con tus amigos. Mi viernes.
L. Sábado sabadete. Fiesta, hiperactividad y muchas risas aunque a veces hay que estudiar. Y otras ir a ver a otras personas. Un sábado repleto de cervezas e imitaciones de voces estúpidas pero al mismo tiempo muy divertidas. Sábado también para descansar y para comer. Pero sobre todo para confiar en tu amiga y poder contarle lo que quieras sabiendo que no va a salir de ahí. Sábado para estar a gusto con una persona a la que quieres y admiras. Tiene gracia que a pesar de que eres un sábado no haya pasado ninguno a tu lado.
P. Llega el plácido domingo. La relajación, el silencio, el momento de relajarse y ver una película. Pero también puede ser un domingo dándote un paseo por ahí y reírte, desconectar. Un bonito domingo, pequeño y hecho para dormir, relajarte. A veces puede sorprenderte con su astucia y mirada pícara. A la que defendería del miércoles por encima de todo. Por la que siento compasión y empatía. A la que se le coge cariño y no por lo que dice, sino por lo que hace.
Soy de esas que piensan que es mejor no hacer la cama porque siempre está por deshacer.
Apaguen móviles, abróchense los cinturones y coloquen el asiento en vertical. Así empieza esta historia. ¿Qué hago? Es todo tan raro. Exámenes sin ti. Sin verte. Y estoy bien. Y coj él. Estoy tan bien. No lo entiendo. No sé qué quiero. Espero que cambies porque sino olvídame. Necesito una persona que se ría de lo que digo o que al menos me escuche y me llame loca. Quiero que me salude nada más verme y que sea cariñoso. Todo lo contrario a ti. A no ser que te haya echado un polvo, así sí que estás contento. Y es un comportamiento que odio. Ya te dije una vez que pensaba que estabas conmigo por eso y me aseguraste que no pero no sé... No creo que sea bueno que tu pareja piense eso de ti. A veces te quiero pero muchas otras te odio. Ya pueden encender los móviles.
viernes, 8 de abril de 2016
Sueños
Te cuelas en mis sueños. Entras por mis pestañas para acabar en mi cerebro y provocarme reacciones. Haces que me pase toda la noche pensando en ti. Que luego por la mañana me levante con una sensación muy extraña por haber hecho cosas en el sueño que jamás podría haber hecho en la realidad (pero que me encantaría). Espero que yo también me haya colado en tus sueños alguna vez. Y que cuando te levantes te sientas igual. Espero que en algún momento sintieras algo parecido a lo que siento yo. Sueño que somos amigos pero que hay mucho roce, que me dices lo que quiero escuchar. Este tipo de sueños me hacen que a la mínima me ponga roja cuando estoy contigo. Y siempre apareces en mis sueños. Como el agua que se evaporó, la moneda que lancé al aire, la sonrisa que se apaga, la ola que el mar tragó, la niña que dejó el hogar; vuelves, tan inesperadamente siempre vuelves, cuando te creí olvidado.
lunes, 4 de abril de 2016
Dejar atrás lo que siempre estuvo a tu lado
Estas semanas no tenía ganas de escribir, sólo de descansar y asimilar las cosas que me han pasado. Al final, el miércoles 16/03/2016 tuvimos que sacrificar a Nanú, mi perro. Lo pasé fatal pero ahora pienso que puede que fuera lo mejor. Aunque me duela sentirlo, estoy más tranquila porque antes sufría mucho al ver lo mal que estaba. Ahora sé que descansa en paz y el dolor que sentía ya no existe. He pasado muchísimos momentos a su lado y me quedan muy buenos recuerdos. Uno de los mejores momentos de mi vida, por no decir el mejor, fue cuando lo vi por primera vez dentro de esa caja gigante, hecho una pelusa blanquita y con un lazo rojo en el cuello. Recuerdo su aliento a atún y su forma de andar de cachorrito. El día que nevó y estaba también la Bruma. Más tarde vino otro cachorro, Kushu, y después Son. La cara de Nanú al ver a Son fue un poema. Sus aullidos eran música para mis oídos. Siempre que lo escuchaba me reía. El día en el veterinario que le estaban piropeando y se tiró un eructo y yo me empecé a reír. ¡Cuántos eructos se tiraría! Cuando estaba la tierra del futuro huerto removida y empezaron a jugar y él no paraba de meter el morro en la tierra. Cuando nos lo llevamos a la playa y no paraba de mover la cola y ladrar. Esas vacaciones nos lo llevamos también a Benidorm. Cuando estaba sola en mi casa y lo pasé a mi habitación y lo subí en mi cama. Cuando le decíamos que se hiciera el muerto y esperaba con la boca abierta tumbado a que le dieramos algo de comer por haberlo hecho. Cuando le tiré la manzana y se le quedó pillada en la boca. Cuando le daba un trozo de pan y lo tiraba y me pedía otro. Cuando llegaba a mi casa y gritaba Nanú y venía corriendo dando saltitos y moviendo la cola. Cuando Jorge lo tiró a la piscina y como lo quería él también. Cuando estaba sentada y venia y se sentaba entre mis piernas y ponía la cabeza para que lo acariciara. Las veces que habré esperado a que se le cortara la sangre de la nariz y me habré manchado. Las orejitas tan suaves que tenía y las veces que lo habré peinado. Cuando levantaba las orejas porque escuchaba algo y al decir su nombre las bajaba y movía el rabo. La cara de asco que ponía cuando le acariciaba el morro de una manera determinada. El día que le dí galletas y no paraba de mover la lengua porque se le quedaron entre los dientes. Su rabito blanco pomposo cuando pasaba por delante del proyector. Sus ojos marrones claritos por fuera y oscuros por dentro. Y las manchitas negras encima de la nariz. Lo que le gustaba escaparse y volver oliendo fatal. Su habilidad para abrir la puerta con el morro. Cómo cazaba ratones y el día que se comió las alitas adobadas y tenía el morro naranja. Cuando se meaba al verme de la alegría. Cuando me tuve que despedir de él y sabía que iba a ser la última vez que lo iba a ver y lo abracé sin poder parar de llorar. Y me iba del veterinario y se quería venir conmigo. Fue muy doloroso. Y al llegar a mi casa ver que Son miraba en el maletero moviendo el rabo a ver si estaba. Muy doloroso. Siento que la casa está vacía sin él. En mi corazón sigue estando él y todos y cado uno de los recuerdos. Y lo que lo quería, quiero y querré. A pesar de no ser una persona lo he querido muchísimo y sé que yo para él era su amiga y a la que más quería. Cosita, te quiero mucho. El día que le noté el bulto dije que eso no me gustaba ni un pelo y en un mes ocurrió. El no poder parar de llorar y no darme cuenta de que se me caían las lágrimas. Porque ha sido el mejor.
Por ti ♡.
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