Perdí el hilo
Perdí el hilo, bailé el tango de tu tanga.
domingo, 6 de marzo de 2016
Alcohol
Estoy en una discoteca, ya no recuerdo el nombre. Noto cómo el alcohol va entrando a mis venas y me llega al cerebro haciéndome verlo todo más difuso, como desde un segundo plano. ¿Dónde están mis amigos? Ah, ahí. Menos mal. Bailo un poco pero necesito más alcohol. Llego a la barra y me pido un chupito. Espero a que me lo sirva y me lo bebo de un trago. Noto como me va quemando todo el esófago pero me sienta bien. Ahora sí estoy preparada. Busco entre la gente a mis amigos o a algún conocido. Los encuentro y empiezo a bailar como si no hubiera un mañana. De repente todo oscuro. Me han tapado los ojos. Noto unas manos grandes y un cuerpo pegado a la espalda. Debe ser un chico. Me giro bruscamente buscando una explicación y lo veo. Con esos ojos color índigo y ese brillo y esa sonrisa y... Me abraza. Siempre que me ve parece muy feliz. Yo lo único que quiero es que no deje de rozarme, quiero sentir su cuerpo con el mío. Hablamos. Hablamos mucho. Debo dejar de hablar con él, se me está yendo de las manos. Le digo que me voy a estar un rato con mis amigas y nos despedimos pero ya no puedo estar igual que antes... No puedo evitar buscar su mirada entre tantos. Y cuando lo veo sé que él tampoco.
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